Sorapis es un nombre que encierra encanto y magia.
Parece venir de lejos, remite a Oriente, a historias antiguas por redescubrir.
En realidad es el nombre de un lugar que se esconde entre las Dolomitas.
Un pequeño lago, que se encuentra en las Dolomitas Ampezzanas, en la provincia de Belluno, no lejos de Cortina y de San Vito di Cadore, localidades muy conocidas y destinos de esquí y vacaciones. Se trata precisamente del lago de Sorapis, que ofrece un panorama sugerente, además de la posibilidad de conocer un pequeño rincón, inédito para la mayoría, de nuestras montañas.
También sobre el nacimiento de este lago existe una leyenda que cuenta la historia de un rey y su caprichosa hija.
El rey Sorapis tenía una hija llamada Misurina.
La joven era mimada y el padre siempre hacía todo lo posible para cumplir cada uno de sus deseos.
Un día Misurina pidió y la verdadera cotidianidad de montaña. Quien prefiera, sin embargo, las comodidades y una cocina refinada, es mejor que se aloje en Cortina o, en cualquier caso, en el valle. Aquí los sabores son sencillos y genuinos, los servicios funcionales y limpios, pero compartidos entre todos los huéspedes.
El lago de Sorapis es por tanto un destino aún desconocido para la mayoría, pero que quien ama la montaña no puede
dejar escapar.
Se trata, de hecho, de una de las maravillas menos conocidas y más bellas de las Dolomitas, que permite sumergirse completamente en una naturaleza aún reina de estas zonas y dejarse mecer por sus bellezas y sus ritmos, lejos de la cotidianidad urbana.
