Se puede afirmar, con total tranquilidad y honestidad, que sin Atenas el mundo que conocemos hoy no existiría. El arte, la ciencia, la filosofía, la política y las lenguas serían muy diferentes a las que conocemos. La capital griega es, de hecho, una de las ciudades más antiguas del mundo, cuna de ilustres pensadores y verdadera cuna de la civilización occidental. Por eso todos deberíamos hacer un viaje a Atenas al menos una vez en la vida, para descubrir todos esos lugares de los que tanto hemos leído y donde todo comenzó.
Descubre con nosotros cuáles son las paradas imprescindibles de este viaje y los monumentos más importantes que visitar en Atenas.
la acrópolis


La primera parada de cualquier viaje que se precie a Atenas es su acrópolis. La antigua fortaleza domina la ciudad nueva desde lo alto y conserva una multitud de restos y construcciones que datan incluso del neolítico y paleolítico.
Su símbolo es, sin embargo, el partenón, el monumento más característico y famoso de la antigua Grecia. Construido alrededor del 447 a.C., el Partenón estaba dedicado a la diosa Atenea Partenos (es decir, virgen) y albergaba una colosal estatua que hoy ya no existe. Por eso el viaje a Atenas no puede ser menos. Quien no quiera pasar las vacaciones enteras entre ruinas y museos, puede dedicar un día a explorar las playas de la ciudad o aventurarse por los alrededores.
Pertenecen al municipio de Atenas las playas de Nea Faliro, Eliniko y Glyfada que, precisamente por su proximidad al centro, están muy concurridas y sufren obviamente por la especulación inmobiliaria. Si te apetece hacer un pequeño viaje, no más de media hora en autobús, podrás llegar a las playas de Varkiza y Sounio, con aguas limpias y cristalinas como las de las postales griegas que tanto nos hacen soñar.
